¡Qué buena solución!
Con mucho encanto
Una inteligente reforma transformó una antigua casa solariega en viviendas independientes, con tanto encanto como ésta. Muebles antiguos, alegres telas, tonos claros, ventanas de madera, suelos de roble y de barro cocido mantienen vivo el estilo y el espíritu del edificio original.
Realización: Dafne Vijande. Fotos: Santiago Moreno. Texto: M. Beltrán.
Tras una estudiada reforma, esta antigua casona solariega, que conserva su aspecto original, se ha dividido en varias casas totalmente independientes y todas comparten un bonito jardín cuajado de hortensias. La distribución de la casa se ha hecho en tres alturas comunicadas entre sí por una bonita escalera de roble natural. En la planta baja, a la que se accede a través de un amplio recibidor, se encuentra la cocina, el comedor, un cuarto para planchar y un dormitorio de invitados con vestidor y un baño. La planta alta acoge el salón y el dormitorio principal con su cuarto de baño, y en la última, aburhadillada, se ha dejado espacio libre suficiente por si la familia crece, pero por ahora, excepto un baño, el resto permanece diáfano. En toda la casa se ha respetado el tipo de construcción antiguo y tanto las ventanas con enmarcación de madera, como los pequeños balcones, mantienen el espíritu de la casona, lo mismo que los suelos, de barro cocido, salvo en la primera planta para la que se ha elegido un resistente suelo de tarima de roble natural, el mismo material que se ha utilizado en la escalera.
UNA DECORACIÓN ESPECIALMENTE CUIDADA
Nada más entrar en la casa se accede al recibidor, conectado al comedor y decorado con muebles rústicos antiguos adquiridos en anticuarios de la zona. Cuenta con una gran ventana que proporciona una bonita vista del jardín y que se ha vestido con unas cortinas de flores que recuerdan mucho a las antiguas cretonas. El mismo dibujo de las cortinas se repite en el papel pintado que se ha elegido para empapelar parte de las paredes de la cocina, a la que se accede desde el recibidor. Aquí se ha optado por un mobiliario en blanco, igual que los azulejos colocados sólo en las zonas de trbajo para facilitar su limpieza, o como la encimera de piedra natural. Los electrodomésticos, de acero, y los taburetes, de La Oca, ponen la nota de modernidad. Las ventanas, como todas las de la casa, llevan vaporosos visillos con gusanillo; de esa manera se preserva la intimidad interior y se deja pasar la luz natural tamizada. Por último, un dormitorio para invitados, amueblado con dos camas a medida dispuestas en L, sobre las que se han colocado varios cojines para transformarlas en sofás, para poder ser utilizado como zona de estar. Para decorarlo se han elegido alegres tonos rosas y verdes.
ESPACIOS AMPLIOS
El primer piso se ha reservado para el dormitorio principal y el salón. Éste cuenta con un gran mirador vestido con unas cortinas en tonos crudos, a juego con el resto de las tapicerías, dos cómodos sofás y dos butacas colocadas alrededor de la chimenea. En un rincón destaca una cómoda camilla muy agradable para las tardes invernales. Los muebles de madera y los tonos crudos crean un ambiente muy cálido en este espacio. El dormitorio principal, decorado en tonos suaves y con las telas a juego con las del salón, tiene la zona de lavabo incorporada, situada junto a un gran armario en esquina que hace de vestidor y separada de la zona de dormir por un pequeño muro a media altura. Desde aquí se accede al cuarto de baño, decorado en blanco, como los de toda la casa. En la última planta, todavía diáfana, sólo se ha construido, hasta el momento, un bonito cuarto de baño abuhardillado.



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